• La encrucijada del tiempo libre

    Tiempo libreDiana León, Psicóloga Doctora en Psicología Clínica y de la Salud. 

    Las estadísticas dicen que, luego de
    la jubilación, las personas pueden vivir unos 20 a 30 años más de vida. El hecho es que cada vez se llega más activo y con más energía a la etapa de la jubilación. Posterior al retiro laboral, surge un período en que cada ser humano vuelve a ser dueño de su tiempo y pueden abrirse nuevos y maravillosos caminos, si se asume en forma positiva.

    En la etapa productiva laboral es frecuente escuchar a muchas personas decir que no tienen tiempo para ellos/as mismos o para hacer lo que ellos/as quieren, sin embargo, al llegar a la edad en que el tiempo libre aumenta no se sabe qué hacer con él. Debido a lo anterior, es posible que haya personas que al terminar de trabajar, se vean sumergidos en la inactividad, la pasividad o el desánimo, producto de los estereotipos negativos hacia la vejez y la noción que esta puede traer algunas limitaciones en materia de salud y/o recursos económicos. Es importante entonces, ser capaces de enfocar la vida desde el punto de vista de las ganancias de la etapa por vivir y no desde las carencias, dándose cuenta de los beneficios de planificar qué hacer con el tiempo libre y finalmente tratar de ver que la vida no se acaba con la jubilación, muy por el contrario, se pueden realizar aún muchas cosas, incluso tomar caminos antes inexplorados, pero que apasionan o incluso sorprenden al permitir descubrir otra faceta de la personalidad.

    No resignificar el tiempo libre y los espacios de ocio, cambiando la concepción de inutilidad que se suele traer por condicionamientos sociales, puede provocar que una persona acostumbrada a la “productividad” sienta que el tiempo libre es más bien un enemigo.

    La jubilación marca un hito de paso hacia la adultez mayor, permitiendo que las personas cuenten con una mayor disponibilidad de tiempo libre y de ocio. Para enfrentar la encrucijada de qué hacer con dicha libertad es recomendable prepararse, reflexionar y redescubrirse, de modo de resignificar la etapa nueva que se vivirá.

    Los programas de prejubilación apuntan precisamente a preparar a las personas para ese momento, ya que se ha comprobado que si la persona se planifica a priori llegará con mejor estado de ánimo, más conciencia y menor ansiedad. Planificar la jubilación es planificar el futuro. Se trata, por lo tanto, de prestar atención a los cambios que van a tener lugar en la propia vida en un futuro próximo. La calidad de vida en el futuro depende, hasta cierto punto, de una adecuada previsión de los acontecimientos. Es importante agregar, que las redes sociales construidas a lo largo de la vida contribuyen de manera importante al afrontamiento de la etapa y al proceso de redestinar el tiempo libre a diversas actividades de modo de poder programar adecuadamente la vida.

    El adulto mayor de hoy

    El adulto mayor de hoy busca un reconocimiento dentro de la estructura social, poder canalizar su voz en esta y encontrar espacios educativos integrales dentro de la sociedad. Por lo tanto, es más frecuente encontrar personas jubiladas con una fuerte necesidad de estudiar, aprender, conocer, disfrutar, viajar, tras verse libres de las restricciones que imponían las diversas responsabilidades de la edad productiva.

    Es crucial que se reconozca el valor del tiempo libre y de ocio, puesto que diversos estudios han encontrado evidencias de que el disfrute y buena utilización de este, pueden ser factores que potencien el bienestar subjetivo y la calidad de vida. Por ejemplo, en las encuestas nacionales de calidad de vida en la vejez (Universidad Católica de Chile y Caja los Andes, 2007, 2010 y 2013), se evidencia cómo en general no ha habido cambios importantes en las últimas mediciones relacionadas a las actividades de ocio y tiempo libre. Los resultados muestran que existe una relación clara entre realizar actividades significativas y bienestar, tanto es así que se constituye en un predictor potente para predecir calidad de vida. En la Tercera Encuesta (2013), se revela que las actividades más frecuentes que realizan los mayores (varias veces por semana) son ver TV, escuchar la radio y salir de la casa, destacando también el reunirse con amigos y familiares. Queda claro además que a medida que se avanza en edad –principalmente a partir de los 75 años– va disminuyendo la realización de actividades significativas posiblemente por un tema de salud. Resalta el hecho de que hoy en día el adulto mayor dispone como nunca antes, de una amplia oferta en relación al ocio y al tiempo libre en diferentes ámbitos. Existen ofertas culturales, recreativas, académicas, turísticas y terapéuticas. Ellas están dirigidas a un colectivo que ha marcado la diferencia en relación a otras generaciones de personas mayores, puesto que además de vivir más, ellos manifiestan inquietudes diversas y desean asumir un rol que vaya más allá de ser abuelo.

    Por último, debe subrayarse que existen distintas vejeces y que se envejece distinto dependiendo de diversos factores (estado de salud, nivel socioeconómico, nivel educacional, habitar en una urbe v/s vivir en la ruralidad, disponibilidad de redes, etc.), por ende, no hay recetas o generalidades que se apliquen a todos por igual sino que cada quien debe descubrir su propia verdad y aquello que le dé sentido a su existencia.

    Recomendaciones

    • Hacer una pausa para clarificar las ideas, capacidades propias y deseos en este momento de la vida. No intentar llenar la agenda con actividades diversas y sin sentido para uno.
    • Reflexionar acerca de las necesidades propias y de qué medios se dispone para satisfacerlas.
    • Ir hacia el encuentro consigo mismo, ahondando sobre qué acontecimientos han influido en la vida para ser quién soy, cuáles han sido las decisiones más trascendentales y qué actitudes personales determinan el presente.
    • Preguntarse quién se quiere ser y con quién se quiere compartir esta nueva etapa de la vida, estableciendo cuáles son las prioridades.
    • Llevar un proceso de introspección personal que permita decantar lo que se ha descubierto sobre uno mismo y si se corresponde con lo que uno desea ser y conseguir: “qué quiero, qué puedo ser y que podría hacer”.
    • Establecer conclusiones de este proceso de reflexión y cuestionamiento (ideal si se escriben) ojalá con ayuda de alguien, ya sea un terapeuta o amigo/a. Definir hacia dónde me encamino.
    • Establecer un plan con objetivos claros para alcanzar en 1, 5 y 10 años.